miércoles, 6 de octubre de 2010

El reparto

Hoy los echo de menos, desde mi ordenador aquí sentada pienso en cada uno de ellos... poquito a poco todas las mañanas los voy dejando en sus vidas, en sus quehaceres... y ellos responden asumiendo su papel... Poquito a poco, igual que se va moviendo una montaña un poquito cada año ellos se arrancan de mi, se van haciendo autónomos, independientes y nunca te paras a pensar que así es... Estás tan ocupada en tareas domésticas, que cuando te acuestas por la noche te das cuenta de que tenías que haber pasado mejor ese tiempo con ellos, mirándolos, viendo sus risas, oyendo sus llantos, secando sus caras, enseñandoles a hacer el puzzle, haciendo con ellos el avión, sufriendo sus cosquillas, apretandolos fuerte para que no escapen nunca... Es una pena no poder estar más con ellos... Cuando menos me lo espere ya estarán ubicados en sus vidas, en sus deberes, en sus amigos y ya no querrán abrazos, risas, pellizcos de amor, cosquillas... Son ahora tan pequeños y creo que siempre estarán así... Pero esto tiene que cambiar... tiene que ser la más dulce obligación de la vida permanecer junto a ellos, agarrar cada tarde sus manos y jugar a la rueda, peinar esa muñeca que se peleó con el gato, pintarle las uñas, encontrarle el chupe traspapelado, leer con él la cartilla, mirarles a los ojos y demostrarles mi amor... antes de que ellos se vayan... son tan dulces, tan pillos, tan graciosos... Estoy muy feliz con ellos, aunque a veces sean unos diablillos y me vuelvan loca... Me alegro de haberlos tenido, y cuando antes de ir a la cama paso a verlos y están dormidos, y los veo tan dulces, tan bonitos, estoy feliz de tener una familia tan numerosa... Prometo miralos durante todo el día, y hacer huequitos para ellos y sobre todo para mi, para que el porvenir no me traiga penas por no haber sabido amarlos como ellos se han merecido... Os quiero con todo mi corazón y toda mi alma... Nunca os olvidaré...

miércoles, 16 de junio de 2010

Los deberes

En el cuarderno de cumpleaños de la clase de mi hija he escrito esto hoy
(me ha parecido bonito y lo quiero conservar para ella):
"A mi Sara"
Cuando aquella tarde del 27 de agosto llamaste a mi puerta decidiendo nacer,
no sabía que en breve te tendría toda caliente sobre mi piel.
Papá tuvo el honor de cortar el cordón que te unía a mí
 empezando tú a ser una en lugar de dos.
Eras una preciosa niña de ojos de almendra, grande y hermosa
que enseguida comenzó a alimentarse de mí.
Ya en casa te conoció Mario, tu hermano,
al principio te miraba celoso, pero pronto no pudo vivir sin ti.
Y fuiste creciendo siendo buena, dulce, tranquila y primorosa
aprendiendo poco a poco a ser tú misma, a caminar, besar, reir, abrazar...
 Encontraste tu sitito en el mundo allí donde todos te empezamos a querer.
Y tocó separarme de ti otra vez y empezar tu sola a conocer el mundo.
Y con tu mochilita a cuestas manejar con tus pequeñas manitas pinturas, cartulinas, gomets...
Y cuando aquella mañana en tu primer día de cole en la fila de la seño Ana te dejé
 con apenas tres años ¡menuda lección me llevé!,
 entraste con la cara apretada, con miedo a no saber porqué,
como una mujercita te portaste ycuando al recogerte dijiste "mamá, que cole tan precioso tengo"
que alegría me llevé...
Y has crecido tanto este año, se te ve tal madurez,
que estoy feliz y tranquila que pareces toda una mujer.
Aunque eres a veces revoltosa, pilluela, nerviosa y altiva,
también eres responsable, buena y amorosa
pues tienes un corazón tan grande que tienes amor para dar a quien se te ponga por delante.
Pequeña Sara, princesa lo eres, lo significa tu nombre pero lo llevas grabado en tus quereres,
porque nos quieres a todos, a papá, a mamá, Mario y Almudena no se quedan atrás,
a toda la familia, seño Ana, Eva, Samuel, Carolina, Inés...
no paras de contar lo feliz que te hacen una y otra vez.
Y con esta cancioncilla me despido hasta otro año, otro momento, otro sitio
de este público tan bueno que me ha oído.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Que si te quiero...???

Cuando entre tinieblas buscaba asidero... cuando en el silencio añoraba un susurro... cuando en el abismo deseaba un abrazo, no podía siquiera imaginar que la compaña, el cariño y el amor que me diste fuera a cambiar de aquella manera mi vida...
El negro se tornó destello, el vacío canción y la hondura, caricia... Día a día, gota a gota, el amor colmó el vaso y es tanto que al final se derrama, pero el vaso vacío se va llenando con otras vidas, con otros llantos, con otras risas, con otros amores...
Que si te quiero preguntas... que si te quiero me dices... si ya no se que es amor, salvo que es ternura, atención, miradas, piel, calor... que tu me das, que yo te doy... que bebo vigorosa cuando te entregas y que necesito cuando me niegas... Te quiero y te siento y te quiero y me haces feliz y sólo pido una vida larga para devolverte aunque sea una pequenísima parte de todo lo que tú me has dado a mí...

martes, 29 de diciembre de 2009

El desapego

Hacía tiempo que no pasaba por aquí... Y la verdad, sí que he estado ocupada... He tenido otra hija...
Es preciosa, es... sobre todas las cosas, sonrisa... Y me encanta esa chispa que tiene en los ojos, y como los torna con vergüenza cuando la miro, y como levanta aquella ceja... Mi niña...
Hemos estado juntas tanto tiempo... Más de nueve meses dentro de mi y otros tanto fuera, siempre juntitas, acostadas tantas veces una al lado de la otra, comiendo ella de mi... mi cachito de vida...
Pero llegó el momento de separarse, he vuelto al trabajo y ella está allí sola... rodeada de tantos pero sin mí... intuyo su soledad, imagino como me busca con los ojos, con la boca, con su corazón... Y el mío la añora tanto, tanto...
Yo creo que las madres tendríamos que estar siempre pegadas a nuestros hijos... al menos hasta que ellos nos empujen y salten a su vida... Me encantaría poder estorbarte ahora para que no sufrieras, pequeña... que te hicieras independiente de pronto, que no me pensaras, que no me necesitaras....
Y cuando estamos juntas otra vez se ve pobre de mi, sólo quiere que la tenga en brazos y yo la cojo y me la siento encima, muy pegada, muy pegadita a mí, a mi costado, a mi corazón... para que me sienta, para que escuche mis latidos, para que sepa que vivo por ella y para ella, y la acaricio y la toco y la huelo y la beso y me lleno de ella... Acopio su risa, su olor, su llanto para cuando no esté conmigo, para imaginarme que sigo con ella...
Pero ese hueco que siento dentro, esa sensación de abandono no se me quita, es algo que me ahoga y que no me deja vivir... Siento que haya tenido que aprender tan pronto que la vida es así... que igual que tiene sus cosas buenas, entre las malas trae el desapego que le ha tocado vivir...

lunes, 28 de abril de 2008

Cumpleaños de campo

Algarabía, risas, carreras, gritos... Fue un caluroso día de campo, el sol se filtraba fuerte a través de las hojitas de los olivos y nos ponía las caras coloradas... Con tanto calor empezaron los juegos con agua, todos nos mojábamos, unos a otros y las risas brotaban al contacto de agua fresca que apagaba por unos segundos tanto calor... Mi niña se asustaba al escuchar tanto grito nervioso y por la cercanía del agua, ¡como lloraba...! Mi hijo llegó ilusionado por ver a su gente y disfrutó de lo lindo, jugando con los primos... todos los niños lo pasaron muy bien, sobre todo Alejandro que recibió muchos presentes... Es un niño tan callado, en su menudez de niño pequeño hay tanta ternura y nobleza, es mi ahijado y me siento orgullosa de él, por su saber estar aún siendo tan pequeño, por su seriedad aún teniendo siempre en su boca una sonrisa, por su timidez que lo hace un hombrecito valiente... Estaba tan gracioso con su corona, por ser el rey del día y de la fiesta... Comimos y bebimos disfrutando a la manera de esta tierra, el día apremiaba a beber todo el rato y a buscar el consuelo del hielo en los vasos mientras que el vino hacía chispear ojos y mentes... Y en la canícula divertidas conversaciones, besos furtivos, abrazos deseados, miradas cómplices, paseos de la mano, niños con sueño pero sin ganas de dormir... Y mi pequeña todo el día de un lado para otro disfrutando de la tierra, del sol, del agua, del polvo, de las ramitas, de las piedras... le tuvimos que cambiar de ropa de sucia que se puso... Fue un cumpleaños muy divertido y todos lo disfrutamos... ¡Felicidades, Alejandro por tus tres hermosos añitos.... que lo disfrutes tanto o más que tu fiesta... !... Tu tía, que te quiere...

lunes, 21 de abril de 2008

El Ribera del Cala

Ayer estuvimos de excursión, fue una breve escapada... de la rutina, del día lluvioso, de la ciudad... Fuimos a la sierra, a unos kilómetros de la gran ciudad se nos iluminaban las pupilas al verde de la naturaleza, aunque el día estaba muy nublado y llovía a trozos, el campo desprendía una luz cegadora... la luz de la pureza, de la meditación, de la tranquilidad... Viendo tanto campo, tantos árboles... estos ojos tan acostumbrados al ladrillo encuentran tanta paz en la contemplación de aquel arroyo pequeño, de la rama rota de un alcornoque, en las grandes piedras que sujetan a las encinas... Llegamos al pueblo pequeño, blanco, modesto, pero con su iglesia, sus campos separados por muros de piedra, sus establos y su majestuoso castillo, testigo mudo e inmemorial de la vida de sus vecinos... Aunque era mañana de domingo, todos estaban en sus casas al abrigo de la lluvia y del día frío y ventoso... Al ser pueblecito se recorría pronto... había un sendero que llevaba al castillo pero mi niña es pequeña para andar tanta piedra, así que nos fuimos al río... Los niños iban dormidos por el mecer del coche y al bajar quedaron asombrados por cambiar el asfalto por un manto de hierba y florecillas y el claxon de los coches por el rumor del río... Mi niña señalaba todo el tiempo el arroyo y decia... "awa... awaaaa..." Le gustó mucho el río... Mi niño me hacía regalos de flores de manzanilla y jugábamos al "me quiere, no me quiere..." con ellas... Hacía frío, el aire serrano cargado de la humedad del día y del arroyo puso a los niños sus mofletes y naricillas rojos, estaban muy graciosos... Comimos algo y paseamos por la ribera, andando sobre las piedras y sorteando charcos, oliendo la tierra y la hierba mojada, mirando al horizonte buscando verde y montañas y dejando pasar al alma la alegría de la naturaleza... Al rato, ya cargados de energía, de vida, de la ilusión de campo volvimos a casa contentos todos por haber pasado una bonita mañana de campo...

viernes, 18 de abril de 2008

La lluvia purificadora

Hoy llueve en mi ciudad... es como si la lluvia no fuera tan importante, pero en mi ciudad es artículo de lujo... ya lo dice la frase "la lluvia en Sevilla es pura maravilla"... Estoy un poco incómoda, me he mojado un poco los pantalones.... ¿se mojarán los niños?... pienso en todo momento... ¡Qué respeto le tenemos aquí a la lluvia...!... Cuando venía para acá, escondida bajo mi paraguas pensaba en esa lluvia.. ese agua purificadora... esa lluvia que limpia el aire, las calles, las almas... en el olor que desprende el suelo cuando cesa la lluvia... el frescor... Cuando llueve y mi niño se asoma a la terraza siempre dice... ¡uhnnnnn,... que bien huele...!... le encantan los olores aún siendo tan chico... Cuando puedo le enseño como huele una rosa que asoma por los barrotes de una casa... o los macizos de jazmines que nos encontramos dando paseos... le enseño las amapolas del campo... las margaritas y los jaramagos que mágicamente brotan enormes donde ayer no había nada... Recuerdo que cuando era pequeña corría en el mismo campo entre el matorral de margaritas, y cogía flores blancas, amarillas... y jugaba al me quiere, no me quiere... mientras el sol calentaba mi cara.... ese sol imponente que no perdona.... Pero volviendo a la lluvia y al interior... la lluvia al mismo tiempo nos atemoriza y nos calma... parece como que barriera lo malo de nuestro interior, que nos incitara al recogimiento y a mirarnos por dentro para limpiar lo que nos sobra, lo que no tiene que estar ahí, los malos pensamientos... invita a la meditación, a criar lo positivo y a hacer crecer flores, margaritas y amapolas dentro de nosotros... Hoy dentro de mi hay miles de flores a las que la lluvia está apagando la sed...