martes, 29 de diciembre de 2009

El desapego

Hacía tiempo que no pasaba por aquí... Y la verdad, sí que he estado ocupada... He tenido otra hija...
Es preciosa, es... sobre todas las cosas, sonrisa... Y me encanta esa chispa que tiene en los ojos, y como los torna con vergüenza cuando la miro, y como levanta aquella ceja... Mi niña...
Hemos estado juntas tanto tiempo... Más de nueve meses dentro de mi y otros tanto fuera, siempre juntitas, acostadas tantas veces una al lado de la otra, comiendo ella de mi... mi cachito de vida...
Pero llegó el momento de separarse, he vuelto al trabajo y ella está allí sola... rodeada de tantos pero sin mí... intuyo su soledad, imagino como me busca con los ojos, con la boca, con su corazón... Y el mío la añora tanto, tanto...
Yo creo que las madres tendríamos que estar siempre pegadas a nuestros hijos... al menos hasta que ellos nos empujen y salten a su vida... Me encantaría poder estorbarte ahora para que no sufrieras, pequeña... que te hicieras independiente de pronto, que no me pensaras, que no me necesitaras....
Y cuando estamos juntas otra vez se ve pobre de mi, sólo quiere que la tenga en brazos y yo la cojo y me la siento encima, muy pegada, muy pegadita a mí, a mi costado, a mi corazón... para que me sienta, para que escuche mis latidos, para que sepa que vivo por ella y para ella, y la acaricio y la toco y la huelo y la beso y me lleno de ella... Acopio su risa, su olor, su llanto para cuando no esté conmigo, para imaginarme que sigo con ella...
Pero ese hueco que siento dentro, esa sensación de abandono no se me quita, es algo que me ahoga y que no me deja vivir... Siento que haya tenido que aprender tan pronto que la vida es así... que igual que tiene sus cosas buenas, entre las malas trae el desapego que le ha tocado vivir...

1 comentario:

Unknown dijo...

Nunca he escrito en un blog, pero hoy no he podido evitarlo. Al leer "El desapego". Estoy ahora mismo en la oficina, haciendo mil cosas a la vez, el teléfono que suena, las prisas con los informes, los correos que no dejan de entrar............pero de pronto he leído esto y he parado. Lo he dejado todo y por mi cara ha caído un lágrima. No se si alguien se habrá percatado de ello, pero me da igual. Y es que mi corazon se ha comprimido de golpe. Aunque por mi condición de hombre no puedo llegar a sentir lo mismo que siente una madre, mi condición de padre posiblemente si se asemeje, y más aún cuando la niña a la que se refiere es mi hija Almudena, y la mujer que escribe es mi mujer Trinidad. Os quiero, como padre y esposo, para siempre.