lunes, 21 de enero de 2008

La playa y mi abuelo

La playa estaba preciosa. Corría una brisa muy agradable y la temperatura era altísima para tratarse del mes de enero. Era un día primaveral, la arena brillaba por blanca y tersa y el sol a esa hora caía sobre el mar de forma que en parte era azul y en parte plata. Mi niña se entrenía poniendo cara de sorpresa al encontrar entre la arena conchas de distintos colores y formas, se paraba en su dubitativo andar y las iba recogiendo mientras Mario jugaba al pilla pilla con las olas. Los dos estaban muy contentos y Él disfrutaba también al verlos a ellos sonreir. Mientras respirábamos el olor del mar y nos impregnábamos de su sal pensábamos en lo agradable que sería vivir junto a él, pero... tampoco importa tanto, estamos de él a un tiro de piedra. Deberíamos de ir más a menudo, decíamos, siempre decimos lo mismo, pero luego las ocupaciones, las obligaciones... pero tenemos que intentarlo. Qué tendrá el mar que eleva el espíritu, que hace que éste se funda con su azul, con su inmensidad... ¡es tan grande!..., será que nos vemos tan pequeños frente a él, que nos damos cuenta de los ínfimos que somos frente a la naturaleza y nos ayuda a aceptar la realidad y nos conforma... El mar da la paz, tranquiliza, alegra, perfuma... me gusta sentir el calor del sol pegado a la arena, la tersura de ésta, la alegría de los niños corriendo en la orilla, haciendo castillos de sol y de mar... Disfrutamos mucho, volveremos otro día...

Al hilo de esto soñé que teníamos una casita en la playa, cuando al fin llegamos entré en la casa y allí encontré al abuelo, cuando le ví me alegré mucho y me abracé a él, hundí mi cara en su pecho y olí su piel madura y estuve así un rato pegada a él, luego el me pidió algo, no recuerdo bien... había que preparar cosas, había una reunión familiar, llegaron primos y tíos, ¡qué mayores estaban! , eso sin pensar en que los años también habían pasado para mí. Yo les enseñaba a mis niños, tan bonitos... y disfruté mucho de ese momento, abrazada a todos ellos besándolos... Pero mi abuelo, hacía tanto que no lo encontraba... si me hubiera dado cuenta de que se trataba de un sueño... si lo hubiera sabido no lo hubiera dejado ir, hubiera charlado con él hora tras hora, lo hubiera besado todo el tiempo, le hubiera dicho todo lo que le quiero, todo lo que le echo de menos, que recuerdo su cariño especial, las historias que me contaba, sus enseñanzas, sus abrazos, sus cuidados, el amor especial que los abuelos sienten hacia sus nietos, él sólo veía en mí cosas lindas y decía que tenía nobleza... nobleza... cosas de abuelos... Me hacía sentir especial porque era especial para él.... Abuelo, hace tanto que te fuiste... me gustó verte esta noche.... Por favor, te espero más a menudo...

jueves, 17 de enero de 2008

La nueva madre

Cuando mi hija de 16 meses se acercó a mí arrullando a su muñeca, cogió y le plantó un beso en la cabeza y haciendo ésto, me la puso en el regazo diciendo ¡nene, nene...!. ¡Y cómo siendo tan pequeña¡, ¿en qué momento siente la mujer la necesidad de ser madre?. Pienso que se trata de la herencia que nos viene desde hace miles de años, de cuando caminabamos a cuatro patas o de antes incluso... Ese beso de mi hija es la seguridad de que seguiremos existiendo, el placer que siente la mujer por abrazar a un pequeño nos da la vida, mi niña desde tan chica se está preparando ya para ser mamá... ¡qué preciosa¡... todavía no come sola, pero ya sabe querer a su muñeco, decir que tiene caca y mirarle el pañal, ¡que hacendosa!. Ser madre significa muchas cosas, quizás la naturaleza nos engañe para que cuidemos de nuestros hijos y nos hace volvernos locas de amor, aunque los hijos nos insulten, nos maltraten, nos desprecien... hasta donde llega el amor de la madre. Mi hija ya es madre al igual que yo y mi propia madre, todas madres, todas amantes y sufridoras, mi madre... tan fuerte y tan débil al mismo tiempo, me das todo todavía. Cada una de las arruguitas de tu cara son un disgusto que te di yo o mis hermanos, cada grieta de tus manos es la lucha por sacarnos adelante, las bolsas de tus ojos tus desvelos y tus canas todos y cada uno de los días en que te volcastes en nosotros, en darnos lo necesario para la vida y para el espíritu. Madre, sin tí no hubiera llegado a ningún sitio, sin saberlo tú, eres tan imprescindible en mi vida, mi refugio y mi consuelo aunque nada te contara... lástima que no pudimos ser amigas, quizás no fuera necesario porque como madre me has dado ejemplo y educación, amor y compañía y sobre todo saber que te tengo, que estás ahí para que te llame, para que te pregunte como estás, madre te quiero tanto, tanto... Quisiera que un día mi hija sintiera por mí lo mismo que yo siento, o tan siquiera una parte.

miércoles, 16 de enero de 2008

El perdón

Ayer mi hijo de tres años me pidió perdón. Me enfadé con él y le grité. El pobre se puso a llorar desconsolado, yo estaba tan cansada que lo ignoré y eso parece que le dolió. Cuando su padre le estaba bañando le confesó que no le gustaba que le gritaran. El padre le dijo: "tienes que ayudar a mamá, ella está muy cansada y tienes que ser bueno" a lo que él contestó: "papá, yo le voy a decir que me perdone y que la quiero mucho, pero se lo digo yo... no se lo vayas a decir tú". Y dicho y hecho cuando salió ya vestidito con su batita, tan gracioso, él vino a pedirme perdón y a decirme que me quería. Perdón... perdóname tu a mí criatura hermosa... por no besarte y quererte más, por estar todo el día ocupada y no poder dedicarte a ti todo mi tiempo. Te mereces que esté todo el día mirando tu hermosa cara, su pícara sonrisa, acariciándote, apretando tu carne de infante, tu dulce alegría, tu vocecilla melodiosa todo el día pidiendo: mamá, tengo hambre, mamá, quiero jugar, mamá, no me haces caso... Cuando te veo tan grande, con lo chico que eras... Cuando pienso en ti, siento un amor tan grande... a veces me vuelves loca, y otras también... loca de amor, de desear verte, de ver las tonterías que haces, tus monerías, la gracia con la que hablas y las cosas que dices. Hace tan poco y al mismo tiempo tanto que te pusieron sobre mi pecho, cansada yo y cansado de tu de separarnos, y me miraste con aquellos ojos como diciendo ¿y tu quien eres?... lo mismo que yo me preguntaba, y me pareciste feíllo, pero como en el cuento del "Patito feo" te has puesto tan hermoso... Cuanto tiempo ya juntos y cuanto tenemos por delante... Perdóname, pequeño, por gritarte... Mario, no lo volveré a hacer más... Te quiero, hijo.

martes, 15 de enero de 2008

Pasó el 2007...

Bueno, ya estamos en un año nuevo. Ya a mitad de mes de enero... ¡como pasa el tiempo!... la verdad que este tema me tiene un poco obsesionada... Sobre todo cuando uno tiene hijos pequeños, y ves lo rápido que crecen, sobre todo cuando chiquitines... te das cuenta de como pasa realmente. Aunque si tienes niños no tienes tiempo de ver como pasa... A lo mejor un día te paras y te pones a pensar... Ya tienes una edad, has pasado los mejores años de tu vida... cuanto te quedará... Pensaréis que soy una depresiva... seguramente sí... pero siempre que me da por pensar en estas cosas saco una conclusión,... positiva..., la vida pasa volando y hay que disfrutarla a tope... al menos no agobiandose uno por cosas que no tienen importancia... Aunque es tan difícil... Cuando tengo un problema me gusta pensar en lo que supone en la trayectoria de mi vida y me doy cuenta de que no tiene importancia y me alivia el pesar... quizás el rato ya se me olvidó y ando penando otra vez... ¡qué terca!... o bien, pienso en el universo y lo que supone mi granito de arroz... mi millonésima o trillonésima parte de mi granito de arroz... y me siento tan pequeña y al mismo tiempo tan liberada.... jajajajajajaja... que pequeñitos somos, que ridículos también... y nos creemos tanto... Esta pequeña parte de granito de arroz quiere hoy reir porque toma conciencia de lo que es... quiere reir y besar y acariciar sonrisas y cabellos suaves... y estrujar carne... porque estoy aquí y lo quiero decir... que poquita cosa y cuan grande siento amor dentro de mí... Por eso cuando me deprimo viendo lo mayor que estoy, crezco dentro y me río... y me recuerdo de cosas que me han preocupado y que ahora veo tan insignificantes.... Te acuerdas de lo que sufría por aquellos exámenes del colegio... entraba a rezar a la iglesia de atrás del cole todas las mañanas antes de entrar... ¡para lo que me habrán servido las buenas notas!... o aquel grano dichoso que me salió el día de la fiesta.... ¡qué comico...!, o cuando me dejó aquel chico... ¡ahora le doy gracias!... si no no lo hubiera conocido a Él... ¿Creo pues en el destino?... no creo que exista como tal... un hombre con barba blanca ahí sentado diciendo tu por aquí y tu por allí... jajajaja... pero sí creo que todo lo que pasa en la vida es por algo, porque claramente todo pasa por una conjunción de situaciones que devienen en el día a día.... de esta manera, todo lo malo que te pasa va orientado a que te pase finalmente algo bueno.... ¡ay!... que poco me pega ponerme filosófica... jajajajaja... más que nada porque me hago un lío tremendo y no me explico... jajajajajaja... Saludos.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Me estreno

Hola al mundo entero... Tanto leer y escuchar hablar de los blogs y no he querido dejar de subirme a este carro... pero... ¿que voy a escribir en él?... ¿de qué voy a hablar?... Qué rumbo tomar en esta gran Rosa de los Vientos... hacia donde soplará mi viento... No sé si mi persona tendrá algo que aportar al mundo o si tengo algo interesante que contar... no sé... mis vivencias, mi experiencia, lo que me gusta, lo que pienso de las cosas, mi punto de vista... ¿os interesará?... bueno, puedo intentarlo... Así que amigos y amigas del mundo... cuidadorrrrrrrrrrrrr... que allá voy... Saludos a todoooooosssss...